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Era un mundo fascinante y loco, un mundo que, al menos para mi, no volverá más. Era constantemente solicitado para presentaciones de galas y festivales, hasta para torear en festivales benéficos. Llegué a matar varios becerros en las plazas de Vista Alegre de Bilbao y Las Ventas en Madrid.
En la radio se multiplicaban mis programas. He trabajado siempre como una mula, esto es evidente, e incluso en aquellos primeros tiempos de Madrid lo hacía. Aparte de los programas estrictamente musicales, hacía algunos más publicitarios, que se emitían por toda la Cadena SER. Uno de los que recuerdo estaba patrocinado por Licor 43, y era un concurso en el que se me proponían las más locas aventuras. Ganó un oyente que vino conmigo a El Cairo y me obligó a pasar una noche durmiendo -¡ de dormir nada !- en lo más profundo de la Gran Pirámide de Keops.
Y además de la radio, proseguí con mis tareas periodísticas. Acababa de fundarse la revista juvenil "Mundo joven" e ingresé en ella como redactor de las páginas musicales, sin duda las más numerosas y llamativas del semanario. En él trabajaban ya entonces, un grupo de periodistas que al pasar los años estaba llamado a dar mucha guerra. Recuerdo entre otros a Nativel Preciado, Manu Leguineche, Román Orozco, Pilar Miró, Pilar Cernuda, Jesús Torbado, José María de Juana, Carlos Álvarez... y tantos otros. Hasta su desaparición, estuve vinculado a ella, ya que era un magnífico vehículo de aproximación a la juventud española, un poco desfasada con respecto de la de otros países.
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