|
A todo esto, he ido dejando de
lado mis trabajos hablando de mis días. Mencioné anteriormente el nombre
de Pedro Olea, director de cine, que hizo la "mili" a mi lado y un buen
día me llamó para presentar un programa de televisión en la segunda cadena
titulado "Último Grito". Fue por el año
68 ó 69 y pienso honradamente que nunca, ni antes ni entonces, no después,
se ha hecho en Televisión Española un programa tan espantosamente agresivo.
Agresivo de imagen y palabra. No había perdón para nadie. Si un cantante
me decía:
- Pues no sé si el público va a entender mi último disco. No tiene
mucho éxito...
Yo respondía:
- ¿ Cómo van a entenderlo si no lo entiendes ni tú ? Lo has grabado
de noche y bebido, después de salir de una discoteca. ¡ Yo estaba allí!
No nos vengas ahora con cuentos.
Recuerdo que pasé todo un programa acariciando a una linda paloma blanca
(y siempre ataviado con melena y "foulard"), diciendo: "Palomita, palomita...".
Al final tenía que estrellarla contra la pared. Era espantoso. Ideas de
estas surgían cinco o seis cada semana en la mente de Iván
Zulueta, que escribía el programa. La verdad es que
Iván Zulueta era y es un tipo de increíble talento.
Naturalmente, el programa no podía durar mucho tiempo y no duró. Pero
me ofrecieron otro titulado "Ritmo 70", dirigido
por Pilar Miró. Como se ve, continuaba en la música. Poco a poco iba saliendo
de discotecas y procuraba que mis oídos no se atrofiaran a base de baterías
y guitarras eléctricas. El día que me salió la primera cana en el bigote,
me senté en un sillón muy feliz a escuchar a "Los Panchos". Tenía ya veintiocho
años y una familia. Pasaba mucho tiempo leyendo y de los periódicos no
me limitaba a las páginas musicales. Estaba cambiando.
Seguí, y he seguido siempre, relacionado con la música. Incluso ahora
escribo de vez en cuando alguna cosilla. Pero no con la pasión de los
buenos tiempos. En el 73 publiqué una enciclopedia
de la música "pop" con casi mil folios mecanografiados y en unión de varios
amigos, y al año siguiente "Música
pop música folk" junto a Joaquín Díaz. Incluso grabé como narrador
"La oca de nieve", un disco
LP con la Orquesta Sinfónica de Londres. Fue un poco mi canto de cisne
a la música. Cuando algunos cantantes se enteren de que ahora mismo, mientras
escribo, estoy escuchando la Quinta Sinfonía de Mahler, van a enfadarse
conmigo. Pero la vida es así y los gustos cambian. Lo del yeyé desmelenado
hace muchos años que solo es un recuerdo. Y resulta que he descubierto,
acaso un poco tarde, que Mahler o Vivaldi son bastante mejores que cualquiera
de los que ahora como entonces ocupan primeros puestos en “Los 40 Principales”.
Nadie tiene la culpa de ello.
En todos los terrenos mis gustos se han decantado y removido. No exactamente
porque ya sea un señor mayorcito, sino porque creo en la evolución y no
me resisto a ella.
Caí en gracia, o resulté, como presentador de Televisión. Más no por azar,
todo hay que decirlo. Desde que vi aquella puerta entreabierta, comencé
a estudiar seriamente el medio. Viajaba a Londres y a Nueva
York para aprender de quienes ya habían llegado a la cumbre. Me leí
todos los libros escritos sobre el asunto. Pedí consejo e hice caso de
las críticas. Y eso porque no consiste todo en ponerse ante una cámara.
Hay que saber ante qué cámara y cómo situarse, saber estar atento a veinte
cosas a la vez, prepararse por anticipado a cada segundo de imagen...
No es tan sencillo como parece y hay una técnica que yo he estudiado.
Aunque ahora es evidente que cualquiera vale o parece valer para ello
a juzgar por lo que se suele ver en las pantallas.
Empecé a hacerlo cuando me ofrecieron un programa en directo de tres horas
de duración. Eso hubiera aterrorizado a cualquiera, pero yo me lancé de
cabeza porque sabía que podía ser mi éxito definitivo o mi hundimiento
final.
"Estudio Abierto" ha sido uno de los
programas de más duración (casi diez años) y de más éxito de toda la Televisión
donde tuve ocasión de entrevistar a más de tres mil personajes famosos
o de actualidad, como Sara
Montiel, Peter
Cushing -el famoso Drácula del celuloide-, Anthony
Quinn, Duque de Cádiz, Montserrat Caballé, Catherine
Deneuve, Fernando Fernán Gómez, Charlton
Heston, Yves
Montand, Santana y Miguel Muñoz, Carmen Sevilla, Kubala y Peret, Telly
Savalas el inteligente teniente Kojack de la serie televisiva, Vargas
Llosa, Antonio Gala, y tantos y tantos otros... . Pero al principio fue
terrible. No bastaba ya con hablar con cantantes y presentar discos. Había
que saber un poco de todo, poder conversar sobre leucemia, sobre el átomo,
sobre Julio César, sobre fútbol y sobre el Polo Norte casi al mismo tiempo.
Los primeros tiempos fueron espantosos. Salíamos a pelotera diaria y con
unos quince disgustos por programa. Fue muy duro acostumbrarse a la tensión
insoportable de un programa en directo y vivir con ella como con una amiga.
Dominar los nervios. Aguantar todo tipo de sorpresas, sobreponerte a los
apuros... Hubo mucho de todo eso. Tanto, que escribí otro libro contándolos,
con el título de "Estudio
Abierto". No quiero pecar de vanidoso, pero estoy seguro que el programa
sería muy difícil de olvidar para cuantos lo vieron asiduamente. Y no
es vanidad porque tanta parte tuve yo en su éxito como los que trabajaron
-y siguen trabajando- conmigo. El programa, mis programas, son siempre
una labor de equipo. También es un mérito saberse rodear de personas idóneas.
Y con "Estudio Abierto"
en antena, nació "La gente quiere
saber" un programa visto y no visto que apenas duró una
pocas semanas. Las tensiones inyterenas y la censura acabaron con él
con rapidez. Fue visto y no visto. Pero era una buena idea.
El resto es cosa sabida. Por razones que no hacen al caso pasamos a la
Primera Cadena con "Hoy 14-15". Fue como un
nuevo ensayo ante audiencias masivas, y triunfamos también entrevistando
a gente famosa e importante, desde Roger
Moore (James Bond) un jovencísimo José
María Carrascal o Sara
Miles además de personajes de actualidad o peculiares como "Rompecascos"
cuyo único mérito era que se rompía botellas de vidrio en su cabeza cada
vez que el Athletic de Bilbao, su equipo, metía un gol.. En seguida nos
ofrecieron la noche del sábado, que es la más comprometida de toda la
semana. Es el programa estelar. Me dio mucho miedo porque es sabido que
es imposible satisfacer a una audiencia de veinte millones de españoles.
Veinte, al menos entonces, antes de la aparición de las privadas esa era
la audiencia habitual de cualquier programa puntero. ¿Cómo va a interesarles
a todos lo mismo? ¿Cómo agradar a todos? Es imposible, por mucho que trabajemos
en ello. Y trabajamos, trabajamos. Día y noche colgados al teléfono, laborables
y festivos. "Directísimo", "Fiesta", "Fantástico"... ¿A dónde después?
Y qué más da...
Volver - Siguiente: "Directísimo" y "Fantástico"
|

































|