Con el aviso de los primeros clarines, los del toreo llegan a los programas de Prado del Rey con la mejor sonrisa. A través de ellos mismos, de apoderados, de recomendaciones o como sea. Es caso es salir y decir a los cuatro vientos que esta temporada va a ser mucho mejor que la anterior que están plenos de facultades, y, en fin, que están hechos unos auténticos titanes.

Y el caso es que los toreros en la tele siempre dan bien. El mejor, sin embargo, Luis Miguel Dominguín. Fue siempre cáustico e inteligente. Arremetió contra todos y contra todo por menos de un pelo. Se sentía superior y se le notaba. En su última intervención se lanzó contra Mariví Romero como un auténtico titán. Y hasta con el crítico Navalón. Luis Miguel soportaba mal la crítica. “Del toro y el toreo -suele decir- los únicos que sabemos somos nosotros, los que nos ponemos delante vestidos de luces...”.

Seguramente uno de los mayores éxitos recordado aún por los espectadores fuera el logrado con el enfrentamiento entre Palomo Linares y Paco Camino , todavía recordado por muchos. A Linares no le cayó bien aquellos “mushasho” que le decía Paco y arremetió con el de Camas que pensé se liaban a tortas en pleno programa. Menudo lío. Al día siguiente los periódicos se hicieron eco de la noticia y el asunto empezó a tener caracteres de tragedia. Pero la verdad de todo es que aquello les vino como anillo al dedo para sacar adelante una temporada que iba ya por buen camino. Y no fue preparado como se dijo, sino de verdad y muy de verdad. Y si no que se lo pregunten a ellos...

El más simpático, sin embargo, de todos los toreros que he tenido el gusto y oportunidad de entrevistar en los últimos diez años, ha sido sin duda alguna, el mejicano Eloy Cavazos. Impresionante su sentido del humor y su gracejo. Pequeñajo, vivaracho, nacido del hambre y de gran popularidad en Méjico, daba la impresión de que el toro, los toros, le tenían que venir grandes. Y se atrevía hasta con auténticos y feroces miuras.

- Mira mano, no es que los vea grandes, es que los veo como elefantes.

Y respecto al miedo, el mejicano, tampoco se andaba con diplomacias...

- Miedo, no. Pánico me dan, mano, pánico, pos si you juí siempre cuidador de cerditos... qué se yo de toros, ni más que para ganar dinero y dárselo a mis papás, por eso estoy aquí si no de qué...

Eloy se hizo con la concurrencia a la primera. Y hasta daba la impresión que los toros y la fiesta, oyéndole, eran como cosa de broma. Y ya saben vds. que no es precisamente eso...


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Con Paco Camino

Con Paco Camino

Palomo Linares